Javier Milei reapareció tras el triunfo de Lula da Silva: hizo «Six Seven» ante una Plaza de Mayo vacía

La aplastante victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en el balotaje presidencial de Brasil no solo reconfiguró el mapa político de la región, sino que significó un fuertísimo varapalo para la diplomacia del Gobierno Argentino, y tras la épica remontada, el presidente Javier Milei se tomó varias horas en reaparecer.

Luego de haber hecho una militancia activa y enfática a favor del candidato ultraderechista Flávio Bolsonaro, el libertario ntentó desentenderse del resultado electoral con una insólita puesta en escena en el balcón de la Casa Rosada.

En la previa de la reunión de gabinete y ante una Plaza de Mayo prácticamente vacía, el jefe de Estado salió al célebre balcón de Balcarce 50 para mostrar una imagen de forzada euforia junto a su equipo de ministros.

Sin embargo, lo que pretendió ser una muestra de despreocupación institucional terminó convirtiéndose en un espectáculo desconcertante.

Muecas, desconexión y el «Six Seven»: la insólita reacción de Javier Milei

Lejos de la templanza y la madurez que exige un escenario internacional adverso —donde el principal socio comercial de la Argentina acaba de ratificar a un gobierno opuesto a su credo ideológico—, Milei optó por recurrir a la provocación adolescente.

Frente a la mirada de los pocos transeúntes y la prensa acreditada, el Presidente comenzó a sonreír de forma exagerada y a realizar gestos infantiles ante las cámaras, haciendo repetidamente la seña del «Six Seven» con sus manos, en una mueca que combinó la negación de la derrota de su aliado con una llamativa falta de investidura.

El episodio pone de manifiesto la creciente dificultad de la gestión libertaria para procesar las derrotas políticas de sus aliados internacionales. El respaldo explícito a Bolsonaro y las agresiones previas vertidas contra la figura de Lula vuelven a colocar a la Argentina en una posición de extrema vulnerabilidad geopolítica y comercial.

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