“La gente que salió a la calle el 6 de agosto para que no se extranjericen nuestras tierras tiene que salir ahora para echar a Peter Thiel de la Argentina”, dispara un integrante de la Asamblea del AMBA de la Coordinadora socioambiental Basta de falsas Soluciones. Este sábado, varias organizaciones socioambientales se concentraron junto a la Facultad de Derecho y caminaron hasta la mansión que el multimillonario compró en Dardo Rocha y Castillo, en Barrio Parque, para exigirle que se vaya del país. Plantean que sus inversiones y el avance del Súper RIGI se llevarán los recursos naturales del país.
“La pacha no se toca”
Unas doscientas personas se encontraron alrededor de la escultura Floralis Genérica con carteles y máscaras en contra del control social que intenta imponer el gobierno de Milei junto a su nuevo socio, el vecino menos pensado, Peter Thiel.
Un joven explicó a Página/12 el uso de máscaras: “estamos en contra del crecimiento de las tecnologías capaces de identificar, rastrear y procesar información sobre millones de personas. Hace unos años, Patricia Bullrich trajo el reconocimiento facial a Buenos Aires. Hoy Thiel sabe hasta cómo caminás”.
La consigna de la convocatoria fue clara: recordarle una vez más a uno de los hombres más ricos de Silicon Valley que no es bienvenido. Al ritmo de cánticos como “La Pacha no se toca” y el “El agua es vida, no es para la IA”, avanzaron en dirección a la casa del dueño de Palantir. Un obrero de la construcción realizaba tareas de mantenimiento en la entrada con bolsas de cal y de arena. Paula, integrante de la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, una de las organizaciones que convocaron la protesta, aseguró que la venida de Peter Thiel a la Argentina es una muestra de cómo el Súper RIGI avanza sobre nuestros territorios para darles a estos tecnomagnates poder sobre nuestros bienes comunes.
El cofundador de PayPal y Palantir, uno de los empresarios más influyentes del universo tecnológico estadounidense, compró este año una mansión en esa zona de Buenos Aires y estrechó sus vínculos con Javier Milei. El 23 de abril fue recibido por el Presidente en la Casa Rosada y semanas después se reunió con el ministro de Economía, Luis Caputo. En agosto se conoció su primera inversión formal en el país: su fondo Thiel Macro adquirió el 1% Vista Energy, la petrolera con fuerte presencia en Vaca Muerta, por unos 76 millones de dólares.
Thiel está de más
El eje de la protesta estuvo puesto en la tecnología, recursos naturales y las condiciones que la Argentina está generando para atraer inversiones de gran escala. En el Congreso se discute por estos días el denominado Súper RIGI (Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones en Nuevas Industrias).
El proyecto obtuvo media sanción de Diputados y espera en el Senado. Está destinado a inversiones superiores a los mil millones de dólares en actividades consideradas nuevas o todavía experimentales en el país y contempla estabilidad tributaria, aduanera y cambiaria durante treinta años. Entre los sectores alcanzados aparecen los grandes centros de datos y proyectos de IA. “Si Thiel está acá es, en parte, por la desregulación, pero también por dónde está ubicada la Argentina: estamos fuera de las grandes zonas de conflicto, tenemos un clima bastante amable y regiones muy frías, que es algo que necesitan los centros de datos. Además hay condiciones para el extractivismo de todo tipo”, sostiene Paula. Los centros de datos permiten almacenar información y entrenar modelos de IA: necesitan sistemas de refrigeración y consumen grandes cantidades de energía. Y requieren importantes volúmenes de agua para refrigerarse. Para las organizaciones ambientales, la discusión tecnológica es inseparable de una pregunta mucho más antigua: quién controla los recursos y para qué se utilizan.
Paula conoce esa discusión lejos de Buenos Aires. También integra la Asamblea Jáchal No Se Toca, nacida en San Juan en 2015 alrededor de la defensa del agua y de la resistencia a la megaminería. La organización cobró relevancia después de los derrames en la mina Veladero y hoy vuelve a alertar por nuevos proyectos mineros en la provincia. “ Están tratando de instalar una segunda minera sobre la única cuenca limpia que nos queda”, denuncia. “Hay una cuenca que quedó afectada y ahora vienen por la otra. Estamos hablando de la posibilidad de que toda una zona de San Juan quede contaminada”.
El fantasma de Próspera
En la isla de Roatán, Honduras, funciona Próspera, una denominada charter city o ciudad privada que recibió financiamiento de fondos vinculados a Thiel. El proyecto nació bajo el régimen de las ZEDE —Zonas de Empleo y Desarrollo Económico— y obtuvo un grado extraordinario de autonomía fiscal y administrativa. Las ZEDE fueron posteriormente derogadas por Honduras y declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de ese país, aunque Próspera continúa funcionando y sus inversores mantienen una multimillonaria disputa contra el Estado hondureño. “Thiel podría desarrollar en Argentina una ciudad como Próspera”, advierte Paula.
El hecho de que exista en el país un régimen de beneficios extraordinarios para capitales tecnológicos como el Súper RIGI puede terminar generando enclaves económicos con enorme capacidad para condicionar territorios y recursos.
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