En las últimas horas, el Presidente Javier Milei ratificó que su meta a largo plazo es llevar los derechos de exportación (DEX) a cero, bajo la condición de lograr la reelección. Este guiño al sector agropecuario llega poco después de que el Gobierno implementara una rebaja en las retenciones para el trigo, la cebada y la soja.
La confirmación del jefe de Estado llegó a través de su cuenta en la red social X, donde reaccionó a una publicación del economista Fernando Marull. El analista había compartido un gráfico comparativo sobre la evolución de los derechos de exportación desde la gestión de Néstor Kirchner hasta el gobierno actual.
En sintonía con este planteo, Agustín Etchebarne, director de la Fundación Libertad y Progreso, respaldó la proyección al asegurar que «no tiene dudas» de que las retenciones desaparecerán por completo en una eventual segunda presidencia de Milei.
Con un contundente “esa es la idea”, el jefe de Estado validó el rumbo de su política agropecuaria. El anuncio formal se había concretado horas antes en la Bolsa de Cereales, donde se pautó una baja impositiva en tres commodities. El trigo y la cebada verán una reducción de dos puntos porcentuales (del 7,5% al 5,5%) desde junio de este año.
Por su parte, la quita para la soja iniciará en enero del año entrante, atada a los niveles de recaudación. Con la mirada puesta en la continuidad de su gestión, el mandatario precisó: “Vamos a bajar entre un cuarto de punto y medio punto por mes de manera continuada hasta el año 2028 si nosotros reelegimos”.
La postura de Javier Milei sobre las retenciones
En el el 172° aniversario de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, Milei insistió con que «los impuestos son un robo» y que «nadie los paga por gusto», por lo cual “nuestra misión es achicar al Estado para bajar impuestos». No obstante, advirtió que para hacerlo «de manera sostenible necesitamos equilibrio fiscal y crecimiento económico». En ese sentido, dijo “el equilibrio fiscal ya lo tenemos y lo vamos a sostener hasta las últimas consecuencias”.
Para congraciarse todavía más con su selecto auditorio, el Presidente manifestó que «es imperdonable lo que le hicieron al campo durante décadas», considerando que «no se trató de un mero descuido ni pueden alegar ignorancia después de tanto tiempo». En la misma línea, dijo que se trató de «un modelo sistemático de expoliación del campo para financiar al Estado, a los amigos de la política y a sus clientes».
