Pese a dirigir a mitad de la tarde de este lunes una nueva práctica en el predio de Ezeiza y alimentar incertidumbre acerca de su continuidad al frente del primer equipo de River, el entrenador Marcelo Gallardo anunció que tendrá su último partido este jueves ante Banfield en el Monumental.
“Este es un mensaje para todos los hinchas de river. Intentaré ser breve para que no me inunde la emoción y el dolor que significa anunciar que el jueves será mi último partido. Solamente palabras de agradecimiento, principalmente a este enorme club, a su gente, por su amor incondicional durante todos estos años, incluso en los momentos más delicados, como este, en el cual las cosas no salieron como teníamos proyectadas que salgan”, disparó el Muñeco en un video.
Y agregó: “Me invade la emoción y el dolor por no poder cumplir con los objetivos. Simplemente agradecer también a aquellos que realmente han creído en mí, en todo mi cuerpo técnico, para representar a esta enorme institución, con todo lo que eso conlleva y tengo nada más que palabras de agradecimiento para todos. Simplemente mi amor recíproco para todos los hinchas, y espero de todo corazón que esta institución, que ha crecido enormemente en los últimos años, una institución modelo en toda la región, próximamente lo puedan encontrar con buenos resultados futbolísticos para engrandecer todavía más lo que significa River como institución en el mundo. Muchísimas gracias y les mando un fuerte abrazo a todos”.
El dato destacado fue que, con las últimas luces del día, el titular del club de Núñez, Stefano Di Carlo, se hizo presente en el River Camp acompañado por el director deportivo Enzo Francescoli, algo que en verdad no estaba previsto, lo que acrecentaba más aún el vendaval de rumores.
No obstante, era sabido que la dirigencia de la institución respaldaba al director técnico más laureado de la historia millonaria, y persistía en la apuesta de torcer un rumbo que venía desviado desde los últimos meses de la temporada pasada.
Entre otras cuestiones, porque para Di Carlo la continuidad del Muñeco al frente del plantel, más allá de flojos resultados, fue un punto de inflexión para ganar las elecciones y ocupar el cargo que Jorge Brito dejaba vacante.
En este punto, el propio Gallardo quedaba signado como quien tenía la última palabra sobre si seguía o no. Y la decisión del DT fue romper el contrato que finalizaba a fines de este año y que había renovado en diciembre de 2025.
Es que River volvió a pisar en falso el último domingo ante el Vélez de Guillermo Barros Schelotto -fue su tercera y preocupante derrota al hilo en el Torneo Apertura- y el Muñeco volvía a estar en boca de todos, detractores y aduladores. Por si fuera poco, la suspensión de la conferencia de prensa en Liniers -el DT pidió 24 horas para “analizar su futuro”- aventaba morbos y sospechas sobre su continuidad.
Claro que dentro del lapso de reflexión y autocrítica que solicitó Gallardo cabía la opción de dar un paso al costado. El mal momento (que arrancó en el comienzo de su segundo ciclo con la apuesta onerosa por varios jugadores que no rindieron) es por demás elocuente.
Y los números así lo indican, ya que tras la caída frente al Fortín, River se convirtió en el equipo que más perdió (11) en los últimos 15 partidos, entre los 30 que integran la Liga Profesional.
Asimismo, los malos resultados trajeron consecuencias directas. Por caso, en la Zona B del Apertura marcha décimo con siete unidades, fuera de los puestos de clasificación a los play-offs.
Tampoco es auspicioso el presente del Millonario en la tabla anual, aquella que otorga boletos para los torneos internacionales, dado que quedó vigésimo primero, a ocho puntos del sorprendente líder, Independiente Rivadavia.
Así las cosas, River atraviesa en la actualidad la peor racha del fútbol argentino, incluso por encima de equipos comprometidos con el descenso como Newell’s Old Boys o Atlético Tucumán.
La última vez que el primer equipo perdió 12 de 20 partidos fue entre 1910 y 1911, en la era amateur, lo que dimensiona la gravedad del momento.
A esto se suma otro dato que profundizó los malos rendimientos: la falta de respuesta ante un resultado adverso. La última vez que River dio vuelta un marcador fue en 2024, cuando venció 3-2 a Instituto en Alta Córdoba, aunque se terminó imponiendo a escasos minutos del final.
Siguiendo con datos negativos, son 19 los partidos consecutivos en los que el Millonario recibió el primer gol y no pudo ganar. Pero los registros son peores al tener en cuenta que en los últimos 11 encuentros que empezaron de esa manera, terminó perdiendo.
El fatídico saldo final es de 14 derrotas y 5 empates, incluido uno que finalizó en eliminación por penales (por Copa Argentina ante Independiente Rivadavia, que a la postre se consagraría campeón), sin mostrar capacidad de reacción a lo largo de todo el segundo ciclo del Muñeco, que dejó convulsionado el mundo River.
